Secretos
Secretos, secretos… ¿Por dónde empiezo a divulgarlos? Otra pregunta importante es acerca de la cronología: ¿Pasado inmediato, pasado ancestral o pasado intermedio?
No es secreto que he estado compilando una suerte de árbol genealógico de
mi familia. Cuando era niña, un día en el que mi tío Hugo estaba de visita,
saqué unas cuantas hojas, un lapicero y acorralé a mi mamá y tío con preguntas.
Ambos respondieron y me ayudaron a dar forma a una rama importante, la familia de
mi abuela materna.
El trabajo duró toda una tarde, no tanto por la cantidad de nombres recordados,
sino por todo lo que recordaban del día a día de cada uno de los mencionados,
es decir, chismes gentiles.
Lamentablemente, yo era muy joven como para entender lo que hablaban y
pronto perdía el interés en lo que se decía, excepto cada vez que anunciaban el
nombre de algún descendiente.
Guardé esas hojas como tesoro, durante cada traslado, me aseguré de que
estuvieran en lugar seguro. Tanto que solo hace unos meses las volví a
encontrar y ahora la información ya se encuentra en formato digital. Las hojas
escritas a mano siguen siendo un tesoro.
Ahora solo falta ingresar los datos de las ramas del abuelo materno y todo
el árbol de mi lado paterno. ¡Poquito!
Sencillo, hasta que me doy cuenta de cuánto tiempo he pasado sin verlos.
Un secreto:
Telly me contó un poco de la historia de la abuela Julia.
Lo que me enteré no es ni cerca de lo que yo sabía. Lo que yo creía saber, me
enteré por lo que me contaron cuando pregunté acerca de ella. Imagino que
recibí la versión PG porque, después de todo, ¿cómo explicas a una niña que no
solo la abuela tuvo su primer hijo a los trece años, sino que su madre también
lo hizo a la misma edad?
Desde entonces quise escribirlo, pero el miedo a la reacción a la reacción
que provocaría me ha estado deteniendo. Sin embargo, ahora me doy cuenta de que
eso ya no pesa sobre mí.
La historia merece su propia entrada, así que este es solo el “preview”.
Ah, sí. Estoy tomando cursos de Constelaciones Familiares; ahora trabajo y
sano heridas de los ancestros, claro que algunas heridas las he estado viviendo
yo mientras que otras no tanto, pero soy sanadora. Estoy aprendiendo a
canalizar y a veces salen cosas que no esperaba.
Me gusta trabajar con los ancestros, en mis sueños aparecen tías con el
cabello crespo y corto, pero con rostros que no recuerdo haber visto antes, abuelas
arrugadas, primos y abuelos con sombreros antiguos y pantalones bombachos.
Gracias a la teoría de que todos los humanos tenemos ascendientes
alienígenas, por si acaso, he decidido llamar “cousin Charlie” a algún alíen
que esté dando vueltas por ahí.
Creo que no han salido muchos secretos, más actualizaciones que nada, pero
lo que no es secreto para mí lo puede ser para otros, así que el título se
queda.
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