Santos Inocentadas: La Venganza
Era sábado, recuerdo que mis hermanos me dejaron la tarea de ver cómo reaccionaba mi papá. El viernes por la noche, mi tarea era mantener ocupado a mi papá para que no saliera al patio. Eso era sencillo, una vez que mi papá se sentaba a leer el periódico o un libro y medio ver la televisión, no se movía del lugar hasta la hora de ir a dormir. El sábado por la mañana, casi me duermo, pero salí corriendo justo a tiempo para abrir la puerta del garaje; mi papá entró a su camioneta blanca, prendió el motor, por consiguiente, la radio empezó a sonar a todo volumen en la estación de “Radio Panamericana”. Conectó reversa y se inclinó al costado para abrir rápidamente la ventana del lado del pasajero mientras la camioneta debía empezar a retroceder. No pasó nada, la camioneta seguía en su lugar. Mi papá levantó la cabeza y miró a ambos lados. Yo me reía a carcajadas detrás de una de las puertas del garaje. Mi papá aumentó la potencia, no pasó nada, la camioneta no se movía. Después ...