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Mostrando las entradas de noviembre, 2024

Santos Inocentadas: La Venganza

 Era sábado, recuerdo que mis hermanos me dejaron la tarea de ver cómo reaccionaba mi papá. El viernes por la noche, mi tarea era mantener ocupado a mi papá para que no saliera al patio. Eso era sencillo, una vez que mi papá se sentaba a leer el periódico o un libro y medio ver la televisión, no se movía del lugar hasta la hora de ir a dormir. El sábado por la mañana, casi me duermo, pero salí corriendo justo a tiempo para abrir la puerta del garaje; mi papá entró a su camioneta blanca, prendió el motor, por consiguiente, la radio empezó a sonar a todo volumen en la estación de “Radio Panamericana”. Conectó reversa y se inclinó al costado para abrir rápidamente la ventana del lado del pasajero mientras la camioneta debía empezar a retroceder. No pasó nada, la camioneta seguía en su lugar. Mi papá levantó la cabeza y miró a ambos lados. Yo me reía a carcajadas detrás de una de las puertas del garaje. Mi papá aumentó la potencia, no pasó nada, la camioneta no se movía. Después ...

El crimen perfecto

 Desde tiempos inmemoriales existe una tradición entre los jóvenes que, de alguna forma u otra pasa de generación en generación, los padres de familia rara vez discuten el asunto con sus jóvenes hijos por temor a que copien sus andanzas o las corrijan y aumenten, esta tradición es: “La fiesta”. No recuerdo exactamente que año fue, no recuerdo a donde viajaron nuestros padres, pero recuerdo que fue un viaje de varios días durante la semana y que tenían que volver el domingo. Mi hermano Heque, no estaba viviendo en casa con nosotros, creo que era cuando se casó y se fue a vivir un tiempo a Israel. ¿1.992? ¿1.993? No lo recuerdo bien. Mi hermana Ivi estaba en la universidad, por lo tanto, yo estaba en colegio. Ivi tenía un buen grupo de amigos, todos eran buenas gentes, tanto las chicas como los chicos. ¿Cómo surgió la idea de la fiesta? No lo sé, pero de pronto era sábado por la noche e Ivi me informó que algunos amigos estaban yendo a casa, me preguntó si le quería ayudar a se...

Yo

 Aceptarme y quererme a mí misma ha sido una gran montaña que he tenido que subir. No sé si he llegado a la cima todavía, hay partes de mí que sigo descubriendo, partes cuya existencia no tenía idea de que estaban ahí, mientras otras no pasaban de ser chispas de ilusión. El detalle de las ilusiones es que después de un tiempo, estas pueden pasar a convertirse en sueños y los sueños pueden convertirse en realidad. Mirarme al espejo me ha tomado años conquistar, parece simple y sencillo, después de todo, es necesario mirarse al espejo el momento de arreglarse para salir a la calle, ir al colegio, universidad o al trabajo. A mi me costaba mirarme al espejo porque no me gustaba el reflejo, no me gustaba nada de lo que veía ya que cada vez que levantaba la vista solo escuchaba el sonido de todo lo que me decían: “Cara de caballo”, “Gringa”, “Gorda”, “Patas de tubo fluorescente” [1] , etc. Cuando era niña y adolescente, a eso se le llamaba “molestar”, ahora se llama “bulling”. No...

Asha

 Hace como un mes, informé al mundo que estaba buscando un perro para adoptar; ese fue mi primer error. Tres semanas atrás, mi hermana Ivi, me mandó el aviso en Facebook de una perrita en adopción, yo llamé al número de teléfono en el anuncio para preguntar más datos. De inmediato supe que no era el perro que yo buscaba, era muy joven. Uno o dos días después, la señora que la rescató me llamó justo cuando yo estaba llorando y ofreció traérmela “solo para que la vea” y yo acepté. Cuando llegó, sirenas sonaban en mi cabeza porque no solo la perrita era muy joven, sino que también era muy pesada para mis débiles brazos; y lo más importante, la perrita no se sentía inclinada hacia mí. Pero ninguna de las dos contamos con el poder de convencimiento de una madre, profesora de literatura de colegio y con una personalidad tan fuerte que no toma un “no” como respuesta final. De vez en cuando, me dicen que mi personalidad es fuerte; bueno, mi llorosa, bajoneada y espiritual yo, no lo e...