Asha
Hace como un mes, informé al mundo que estaba buscando un perro para adoptar; ese fue mi primer error.
Tres
semanas atrás, mi hermana Ivi, me mandó el aviso en Facebook de una perrita en
adopción, yo llamé al número de teléfono en el anuncio para preguntar más
datos. De inmediato supe que no era el perro que yo buscaba, era muy joven.
Uno o dos
días después, la señora que la rescató me llamó justo cuando yo estaba llorando
y ofreció traérmela “solo para que la vea” y yo acepté. Cuando llegó, sirenas
sonaban en mi cabeza porque no solo la perrita era muy joven, sino que también
era muy pesada para mis débiles brazos; y lo más importante, la perrita no se
sentía inclinada hacia mí. Pero ninguna de las dos contamos con el poder de
convencimiento de una madre, profesora de literatura de colegio y con una
personalidad tan fuerte que no toma un “no” como respuesta final.
De vez en
cuando, me dicen que mi personalidad es fuerte; bueno, mi llorosa, bajoneada y espiritual
yo, no lo es. Antes de que yo pudiera encontrar mi “escondida” fortaleza
personal, tenía en mis brazos a una perrita de alrededor de un año de edad, con
un peso aproximado de diez kilos, ochenta centímetros de nariz a cola, cerca de
veinte centímetros de altura, blanco y café suave, pelo largo y patas grandes, un
fuerte deseo de no estar conmigo y la señora corriendo fuera del edificio de
vuelta a su vida.
A los pocos
segundos, tanto mis rodillas como mis brazos y baja espalda cedieron y ella
saltó al piso, pero ambas estábamos dentro de mi departamento así que no pasó a
mayores.
Debo
aclarar varios puntos importantes: 1. Arang murió el 6 de septiembre de 2024,
el duelo no ha estado precisamente divertido; 2. Mi “religión” es New Age, por
lo tanto, yo creo en el Universo o la Fuente de energía creadora, en los Ángeles,
Arcángeles, Guías, Ser Superior, Energías, etc.; 3. Como una semana después de
la muerte de Arang, yo recibí un Número de Ángeles indicándome que recibiría un
regalo, lo siguiente que vi era la foto de un perro, conclusión: El Universo me
regalaría un perro. 4. Cuando la señora me ofreció traerme a la perrita “solo
para que la vea”, yo pensé que tal vez la energía sería la correcta, por lo que
debería darle una oportunidad; y 5. Yo siempre me he llevado bien con los
perros, al no saber qué tipo de perro quería, pensé que sería como cuando
conocí a Arang y ella me escogió.
A los
treinta minutos de haber “adoptado” a la perrita, estaba claro para las dos que
no congeniábamos, llamé a la señora, pero obviamente se negó a recogerla y me
dijo que la perrita no tenía nombre.
Empecé a
pasar lista de los nombres de perros que se me ocurrían, en español, inglés y
coreano. Ninguno le producía ningún tipo de respuesta; cuando empecé a jugar
con palabras y sonidos, dije algo cercano a “Aisha” y la perrita batió la cola.
OK, su nombre es “Aisha”.
Esa noche “salimos
a pasear”, esa es la forma diplomática de mi ego para decir que Aisha me
arrastró por un par de cuadras casi a su gusto.
Al día
siguiente, la arrastré al veterinario de donde salió bañada, peluqueada, desparasitada
y vacunada contra la rabia. Mi plan era darla en adopción y silenciar mi
conciencia porque ella no estaba esterilizada. Cuando la veterinaria preguntó
por el nombre de la perrita, su nombre fue simplificado a “Asha”
Obviamente
mi plan falló, primero porque si bien Aisha tiene unos ojos enormes, inocentes,
tiernos y expresivos, no confiaba en mí lo suficiente como para quedarse quieta
el tiempo suficiente para convencer a nadie; y segundo, porque si una perrita
tan bella no pudo ser adoptada en la feria de adopción a la que la llevé, es
porque yo tengo todavía lecciones que aprender.
Decidí que
se quedaría conmigo hasta que esté debidamente esterilizada. Pensé que eso
tomaría meses, afortunadamente ahora esta en celo; eso es lo único positivo de
esta situación porque sacarla a pasear es como ser un soldado detrás de líneas
enemigas.
Lo admito,
Asha me está enseñando muchas cosas, es completamente distinta a Arang, no
tiene traumas, ni problemas de salud. Es sumamente fácil llevarse bien con
ella, pero no congeniamos. Cada vez que yo flaqueo y me inclino a que ella se
quede conmigo, algo pasa y nuestros caracteres salen a flote. Al mismo tiempo
estoy haciendo más ejercicio por la cantidad de veces que tengo que salir
corriendo con Asha en mis brazos por Romeos que tampoco aceptan un “no” como
respuesta.
Una de las
principales cosas que Asha me ha enseñado, es que yo quiero una perrita de cuatro
a seis años de edad, liviana, tranquila y que me escoja. La energía es muy
importante, Asha no es feliz conmigo porque yo no juego lo suficiente, entre
otras cosas.
Quiero que
Asha sea feliz con gente que congenie con ella, la quiera y la pueda levantar;
yo no cumplo todos los requisitos, ella y yo lo sabemos; yo soy su hogar
temporal.No es culpa de Asha, mía es más o menos.
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