Arang
Cuando murió mi papá, esos primeros días, la soledad y el silencio eran insoportables. Si bien mi casa es pequeña en comparación a la casa donde crecí, la notoria ausencia combinada con la cantidad de recuerdos acumulados, hacían que los días se hicieran largos e insostenibles. No tengo palabras para describir cuanta falta me hacía tener cariño alrededor. A la semana del entierro, yo ya estaba trepando las paredes con la desesperación de estar sola; afortunadamente, muchos meses antes yo había planeado ir a un concierto de K-pop en Lima. Eso me mantuvo cuerda hasta que volví del Perú, la banda era Big Bang y el concierto fue el mejor de mi vida. En cuanto volví a casa decidí adoptar un perro, no me importaba qué raza, tamaño o color, con tal de que sea hembra, el resto no me importaba. Mi novio se enteró que el Refugio “San Martín de Porres”, tenía una feria de adopción cada domingo en El Prado. Me convenció de esperar hasta el domingo de esa semana por que yo estaba desesperada po...