Yo

 Aceptarme y quererme a mí misma ha sido una gran montaña que he tenido que subir. No sé si he llegado a la cima todavía, hay partes de mí que sigo descubriendo, partes cuya existencia no tenía idea de que estaban ahí, mientras otras no pasaban de ser chispas de ilusión.

El detalle de las ilusiones es que después de un tiempo, estas pueden pasar a convertirse en sueños y los sueños pueden convertirse en realidad.

Mirarme al espejo me ha tomado años conquistar, parece simple y sencillo, después de todo, es necesario mirarse al espejo el momento de arreglarse para salir a la calle, ir al colegio, universidad o al trabajo. A mi me costaba mirarme al espejo porque no me gustaba el reflejo, no me gustaba nada de lo que veía ya que cada vez que levantaba la vista solo escuchaba el sonido de todo lo que me decían: “Cara de caballo”, “Gringa”, “Gorda”, “Patas de tubo fluorescente”[1], etc.

Cuando era niña y adolescente, a eso se le llamaba “molestar”, ahora se llama “bulling”.

No recuerdo donde escuché o leí que para aceptarse uno misma, tendría que mirarme en el espejo hasta encontrar algo que me gustara. Lo hice, me pasé horas encerrada en el baño, varias veces a la semana, cada vez que tenía tiempo libre hasta encontrar algo. Lo primero que me gustó fueron mis ojos porque no son cafés, tampoco verdes, son algo en medio. Me gustó la mezcla de colores y cómo parecen esconder una geografía. Tal vez todos los ojos esconden una geografía, pero ninguno es igual a los míos porque todos los ojos son únicos.

Luego supe de uno de las personalidades más queridas en Corea del Sur, un hombre llamado Yoo Jae Suk. El señor Yoo es maestro de ceremonias, conductor televisivo, comediante y actor. Una de las particularidades físicas del señor Yoo, es que sus dientes están torcidos por lo que su boca sobresale, también tiene un cierto parecido a un saltamontes, pero es honesto, directo, respetuoso y trabajador. Puede hacer las ridiculeces más grandes y cuando alguien le dice algo recriminatorio, el responde: “Es mi estilo”.

Gracias a él, yo empecé a aceptar mi boca y el resto de mi cara.

Como muestra de apoyo y respeto a la actriz y cantante Sulli (Choi Jin Ri), yo empecé a aceptar mi cuerpo; yo soy fan de la Primera, Segunda y Tercera Generación del K-Pop (pop coreano) y también sigo hasta cierto punto la cultura coreana.

Quererme a mí misma, ha implicado conocerme por dentro: mis gustos, disgustos, personalidad y qué hay en mi alma.

Eso todavía está en proceso, no hace mucho, descubrí que uno de mis mecanismos de defensa era ser “complaciente”. Whoops! Momento de cambiar. Ahora estoy en recuperación, vigilando que mis respuestas y mi forma de ser no vuelvan a ese pasado. Pero entre las cosas positivas que he descubierto acerca de mí misma, es que soy escritora y ya no tengo tantos miedos como los tenía antes.

Me gusta ser quien soy, tengo mucho que descubrir y otro montón que sanar mientras me perdono a mí misma por haber tenido que vivir las cosas que he vivido, pero por cada herida que sano con perdón, nuevas ventanas de oportunidades se abren para disfrutar de este viaje llamado vida.



[1] Bueno, me decían “patas de foco” porque no sabían cómo se llamaban los tubos fluorescentes, pero esa era mi victoria.

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