Nueva categoría: Oops!

 Mi hermana Ivi tenía un pequeño carro, era práctico, ya que ella tenía que ir todos los días a trabajar en él, desde temprano en la mañana para volver al mediodía a almorzar y luego volver a trabajar para el turno de la tarde.

Mi papá era bromista con todos, en especial conmigo y mi hermana. En una carta él me contó que me extrañaba porque no había quien respondiera a sus bromas como lo hacía yo. A mi mamá no le podía hacer bromas porque estaba con cáncer; mi hermana Ivi, solo aguantaba una broma antes de contarle a mi mamá, lo cual ponía fin a cualquier intento futuro; mi hermano Heque, respondía con otra broma de mayor calibre (mi papá jugaba a ganar, máximo empatar, jamás perder); y mi hermano de intercambio David, usualmente no entendía la broma, porque estaba aprendiendo a hablar español. Hasta el día de hoy, no sé en qué forma mi respuesta a sus bromas era diferente.

Volviendo al tema, las bromas de mi papá podían ir desde solo un juego de palabras, a hacer pelotitas con miga de pan para utilizarlas de proyectiles, a ocultar carteras o zapatos.

Una entrada futura la dedicaré enteramente a las bromas que mi papá nos jugaba y a veces recibía de vuelta.

No recuerdo si en esta ocasión particular las bromas empezaron dentro de la casa, o si simplemente mi papá aprovechó la ocasión. Ivi estaba a punto de retroceder su auto con la intención de sacarlo del parqueo de la casa para ir a trabajar el turno de la tarde, tenía el motor del auto prendido y la ventanilla del conductor abierta cuando las manos de mi papá aparecieron de pronto delante de la cara de mi hermana mientras batía los dedos, sin tocar a mi hermana, y decía algo como: “Lalalalalalalalala”. El objetivo era impedir la vista de mi hermana hacia adelante.

Afortunadamente, ella debía ir en reversa y eso hizo, el problema fue que mi papá estaba tan cerca del auto que la llanta delantera izquierda pasó por encima de uno de los pies de mi papá.

Mi papá no dijo nada, solo formó una perfecta “O” con su boca y cojeando se alejó del auto para sacar su camioneta blanca e ir, también, a trabajar.

-       Recuerdo recopilado de Silvia Castro G.

 

P. D.: No entiendo cómo me las ingenié para que las primeras líneas sean de color azul, esa no era mi intención y no sé cómo quitar o cambiar ese color.

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