Mi fascinación con Soda Stereo

Cuando estaban en cuarto básico, mi hermano, Heque, se compró dos discos vinilos de una banda desconocida para mí: “Soda Stereo”.

Todas las tardes yo hacía mis tareas sola en casa, eso me daba la oportunidad de explorar y curiosear todo aquello que no sea prohibido, somo ser los discos vinilos, los videos Beta-Max, el dormitorio de mis papás, sus roperos y la despensa. Básicamente, toda la casa excepto los dormitorios de mi hermana Ivi y el dormitorio de mi hermano Heque.

Al dormitorio de Ivi yo no entraba porque la había visto llorar al descubrir que Heque le robó unos peluches para regalárselos a una de sus novias, yo no robaba, pero tampoco la quería hacer llorar. Al dormitorio de Heque yo no entraba porque era más desordenado que el mío, existía la presencia sustancias que no entendía y olía raro.

No habiendo prohibición expresa de no acercarme a los discos vinilo, un día empecé a explorarlos. Cabe aclarar, que una vez yo rompí un disco de mi papá; el disco era de vidrio, ahí me cayó la orden de mantenerme alejada de sus discos; el resto eran “públicos”.

Los discos que mi hermano Heque se compró eran los álbumes “Ruido Blanco” y “Doble Vida”. ¡Puro rock y en español!

Las letras de las canciones o su significado no entendí. Por ejemplo, la canción “Corazón Delator” de Soda Stereo, en el álbum “Doble Vida”, mi vocabulario no abarcaba la palabra “delator”, según yo, la palabra debió ser “de latón” (recientemente había leído un cuento del “Mago de Oz”).

Me pasaba las tardes escuchando solo esos dos álbumes a volumen alto, bailaba y cantaba las letras a todo pulmón. Hasta el día de hoy, recuerdo algunas letras, solo que ahora ya entiendo lo que estoy cantando y no necesariamente canto en voz alta.

Esta fascinación terminó cuando descubrí una serie Manga que transmitían en la televisión: “Cobra: El Pirata Intergaláctico”. Dejaron de transmitir esta serie cuando la gente del canal de televisión se dió cuenta de que no todo lo que está en dibujos animados es apto para niños. Basta decir que todos los niños que vimos esa serie, entendimos el tema de abejas y flores mucho antes de lo aconsejable.

Afortunadamente, empezaron a transmitir “Robotech”, pero esa ya es otra historia.

-       Memoria y travesura de mi infancia, por Susann Castro G.

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