Memoria: Cuando corría por diversión
Cuando vivía en Estados Unidos, en mi año como estudiante de intercambio, se me ocurrió unirme al equipo de atletismo; no por que haya sido velocista o porque sea buena corriendo, sino porque mi hermana de intercambio, Tamara Koontz, era parte del equipo.
En ese entonces, yo era
tan tímida, llena de miedos y vergüenza, que simplemente preguntar algo a alguien,
pedir permiso o ayuda, me aterrorizaba. Cuando Tamara, Tammy, me preguntó si
quería unirme al equipo del colegio donde ambas estudiábamos, yo encantada
acepté.
Correr nunca ha sido mi
pasión, no creo haber corrido por gusto desde entonces. Yo era lenta, si bien
tenía la resistencia requerida para correr a campo traviesa, nunca logré llegar
en una posición mejor que el último lugar.
Lo que me mantuvo feliz en
el equipo, aparte del hecho de ser la primera vez que pertenecía a un equipo,
era que mis compañeros de equipo, eran todos divertidos y muy buenas gentes.
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